martes, 3 de marzo de 2015
A pocos días del Campeonato de Andalucía de Kenpo
En pocos días se celebrará el Campeonato de Andalucía de Kenpo. Si vamos o no preparados es algo que los jueces dirán. Aunque podemos hablar de varios tipos de preparación.
En primer lugar tenemos la preparación práctica. Sería el grado de preparación en el que se encuentra aquellos elementos en los que se compite. En mi caso, técnicas, formas y combate. Según tenga limada cada una de estas categorías, así estaré más o menos preparado. Personalmente, creo que llevo mejor unas que otras y esto puede desanimar. ¿En qué sentido?
Bueno, cuando uno se presenta a un campeonato no va sólo a un "a ver qué sale". Sino que intenta hacerlo lo mejor posible. Ganar o no ganar puede ser secundario, pero lo que los deportistas quieren es tener una buena sensación, la del trabajo bien hecho. El que se valore mejor o peor, es ya algo que en gran parte es externo, pues depende de las valoraciones de los jueces.
Esto no significa que no se reconozca los errores, las imperfecciones, por parte del deportista, pero siendo uno consciente de estas circunstancias, nada hay que impida reconocer que nos ha salido bien o mal, mejor o peor. Aunque esto pueda que no signifique más que haberlo hecho más cercano o menos cercano a como esperábamos previamente a la ejecución. Sé que no lo hago perfecto, pero sé hasta qué nivel puedo llegar y hasta él, por tanto, quiero llegar en la competición. Si además los jueces valoran que ese nivel es merecedor de premio, la alegría y satisfacción será aún mayor.
Por otro lado, paralelo al nivel de calidad de nuestro trabajo (movimiento, posiciones, potencia, mirada, kia, etc.) está la estética o modo de ejecución. Hacer una parada en un momento concreto, ampliar la velocidad en cierto tramo o rebajarla. Gritar mucho o poco. Hacerlo al estilo Tatum o Planas o Sepúlveda. Esta sería otra variante que inclina las balanzas hacia un lado u otro en el juicio implacable del juez.
Por tanto, el desánimo no ha de prevalecer a pesar de reconocer mis limitaciones, lo importante es trabajar para estar lo más preparado posible para llegar a mi máximo nivel personal. Lo que está fuera de mis manos, los gustos estéticos de los jueces, no deben preocuparme.
Hablábamos de preparaciones. En cuanto a la práctica ya está todo dicho. Pero podemos añadir otra más, que es la mental y anímica. Esto es fundamental, porque la mente tiene un poder increíble sobre el cuerpo. Es capaz de bloquear los movimientos, de entorpecerlos, de producir lapsus que impiden una correcta ejecución, al menos, al nivel posible. Esta preparación, fundamental, requiere de tranquilidad, buena alimentación y apoyo por parte de los que te rodean. Hay que ser capaces de enfrentarse a una mesa con señores atentos a tus movimientos.
No creo que la solución sea evadirse, sino que siendo conscientes del momento en el que estamos, aguardar la tensión justa que nos permita concentrarnos y realizar un trabajo que a los que miran les plazca.
Todo esto lo experimentaremos en unos días y comprobaremos hasta qué punto somos capaces de sobreponernos a las dificultades (falta de sueño, cansancio, nervios, etc.) y dejamos que nuestra energía anímica fluya por nuestra mente y cuerpo para estar a nuestro máximo nivel personal.
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