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| cartelazo |
Pasada la Copa de Andalucía de Kenpo, en Villacarrillo, llegué a una conclusión: me gusta más el kenpo. No es lo que quiero decir exactamente, pero no lo puedo decir mejor. He conocido gente, he ganado algo (dos terceros puestos y un segundo), no conseguí la clasificación en otra categoría y en formas con armas me quedé en blanco y a mitad de la forma tuve que parar. En ese momento aún no había conseguido ninguna de las clasificaciones que conseguí después. Pero el sentimiento no era de tristeza ni de sentirme defraudado conmigo mismo, era sólo de "qué vamos a hacer, tengo que seguir trabajando". Y esa es la mejor enseñanza que he sacado de los fracasos y triunfos en todas las categorías a las que me presenté. Trabajar, trabajar duro y más y mejor. Entonces, en definitiva, no creo que haya habido fracasos ni triunfos como tal, sino más bien enseñanzas y alegrías.
He de decir que en realidad del que me siento más orgulloso es de mi tercer puesto en técnicas de defensa personal. Pues había un gran número de competidores, fui de los primeros (¿o el primero?) y eso influye en las notas que pondrán después. Haber quedado tercero es una recompensa al trabajo en el tiempo y a la actuación llevada a cabo allí. Con los combates, pues... si estamos 3 en cada categoría no tiene mérito quedar tercero en Kumite continuo. Para mí era un reto, pues no buscaba ganar, buscaba enfrentarme a momentos de tensión y a los miedos propios de quien no pelea. Parece una tontería, pero cuento dos peleas en toda mi vida, con una diferencia de 16 años por medio. La segunda, más seria, me hizo ver que no estoy hecho para pelear, me falta lo más importante en una pelea, como dije en un artículo anterior: agresividad. El segundo puesto fue en kumite al punto, en el que también éramos tres e íbamos a hacer liguilla, es decir, dos combates cada uno, para enfrentarnos todos con todos. En mi primer combate, el compañero contrincante estaba medio lesionado y no pudo aguantar un minuto. En el segundo combate, para ver quién era primero o segundo, perdí 4-1. Para mí fue un logro conseguir, en un combate duro, aguantar con sólo 4 puntos, después de los que recibí el año pasado en la copa de España.
Quiero aprovechar este punto para agradecer su presencia a los compañero de gimnasio que vinieron: Francis, Pedro, el camarógrafo Miguel y al padre del joven kenpoísta Miguel. También quiero felicitar a mis compañero, Ana y Miguel, que son unos campeones y lo demuestran año tras año. En la foto se ven con sus recompensas. Y, por supuesto, agradecer a mi maestro su esfuerzo e interés en que mejoremos y lo más importante, aprendamos. Su esfuerzo y conocimiento no lo paga ni un jamón de pata negra.
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| El chaval con la cara tapada es menor, y mejor evitar problemas. |

