Como dije en la entrada anterior, os voy a comentar qué tal la experiencia de este año.
Entre lo negativo destaco el hecho de que las categorías eran absolutas, lo que significa que desde naranja (primer cinturón con derecho a participar) hasta negro cualquier dan competían entre sí. Esto hacía prácticamente imposible que la mitad de los colores inferiores tuvieran posibilidades reales. Y desde azul en adelante considero que casi lo mismo. El resultado fue que ganaron cinturones negros exclusivamente en las categorías en las que presté atención en el momento de declarar los vencedores. En el resto, supongo que lo mismo (y hablo exclusivamente en las categorías en las que yo participé).
Me siento especialmente orgulloso de mis compañeros que año tras años consiguen en sus respectivas categorías trofeos a pesar de algunos jueces y juezas que miran más la cara que los aspectos técnicos.
Al margen de estas desagradables realidades, debo reconocer que vine muy contento de Almuñécar, habiendo realizado quizás mi mejor papel en un campeonato (aunque sin premio material, qué ironía). El trabajo, eso sí, tuvo su fruto, la satisfacción de verme mejorando.
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